
Dejar de fumar no es una batalla de meses; es una decisión de un segundo. En el momento en que comprendes que el tabaco no hace absolutamente nada por ti, la ansiedad desaparece.
Lo que realmente nos hace sufrir es el . Es esa voz que dice: "¿Cómo voy a tomar un café sin fumar?" o "He tenido un día terrible, necesito uno" .
Fumar acelera el pulso cardíaco. La "relajación" es solo el alivio de la ansiedad que el propio tabaco te causó 30 minutos antes.